Historia de esta Librería Virtual

Cuando comencé a apasionarme por el tema de finanzas y leer libros los encontraba por internet. Con algo de esfuerzo ponía en google el título que estaba interesado, seguido de pdf y algo como descarga gratis. Era algo como: «padre rico padre pobre pdf gratis».

Después de esquivar alguno que otro virus lo podía conseguir.

Con las ganas de leerlo pasaba algunas horas en el pc, leyendo. Al terminar de leer algunas páginas mis ojos ya rojos, irritados y cansados me hacían repensar la idea de seguir leyendo. Me desanimaba.

Había documentos escaneados de calidad aceptable, pero también había otros que les faltaban hojas, algunos con palabras borrosas, algunos otros con palabras pasadas por un conversor de pdf a texto que estaban mal codificadas.

Realmente se desanimaba uno de leer, y de pronto consideraba la idea de imprimir eso en hojas. Por un gasto en papel e impresiones se podía leer un poco mejor.

La solución no era esa, ya que las hojas se doblaban, uno se perdía de la página o el párrafo que iba. Y correr con el gasto de un anillado o empaste ya era gastar mucho dinero. Si gastar, porque era un gasto en un libro que no reconocía sus derechos al autor.

Después de ese esfuerzo autodidacta, hubo otra idea, pasando por los puestos de libros del centro de la ciudad, se encontraban libros piratas de una buena apariencia por un tercio del valor de lo que costaba un original.

Logre comprar varios así. Pero adentro las páginas eran más duras de lo normal, era papel bond 75gr como el de cualquier documento y pasar la página o mantenerse en una requería un poco de fuerza de los dedos. Algunas hojas se les borraban las palabras al pasar los dedos algo humedecidos o con sudor. No era algo para largo tiempo.

Algún día, decidí pasar por una librería, que tenía libros originales de diversos aspectos. Algo predispuesto a encontrar precios elevados mire sin ninguna ilusión. Pero resulto que los precios no eran tan altos como los que me imaginaba. Y pude comprar uno, que consumí casi en 3 días.

Después volví y adquirí otro. Se podían leer con facilidad, la imprenta era impecable, la calidad del papel muy buena y también el orgullo de poder reconocer a ese autor algo de su esfuerzo por escribir. Saber que algo de ese dinero que pagaba (en un poco porcentaje) estaba llegando a él, como una forma de agradecimiento. Y así con regularidad iba adquiriendo uno que otro título. Se fue engordando mi biblioteca.

Sin embargo había otra dificultad, investigando había algunos libros que estaban agotados o títulos muy difíciles de encontrar.

Indagando, encontré la posibilidad de encontrar ebooks, originales a un buen precio y la ventaja de poder leer desde cualquier dispositivo móvil. La diversidad de títulos era muy buena.

Probé y me gusto. En los viajes en avión, o en un transporte público podía sacar mi móvil y seguir leyendo. Sin ninguna limitación.

De allí, pude pensar en la idea de poner a disposición de toda la comunidad libros originales en una galería virtual donde se pudieran encontrar muchos títulos interesantes. Y en poco tiempo entregarlo al interesado en su casa a un precio razonable. De allí surgió tulibrofinanciero.com

¿Qué si me arrepiento de haber leído libros piratas? Quizás algo, como no tener la capacidad de apoyar una persona que se quemó sus pestañas en escribir algo de su historia que me pudiese enseñar. Como ser tan “pobre” de no poder adquirir un libro original. Y más que ello no tener una mentalidad de pagar lo que es justo y en completa legalidad bajando el estímulo para aquellas imprentas ilegales que sacan cualquier libro al mercado de manera poco ética lucrando a unos particulares.

Le podré presentar a mis hijos, una biblioteca de libros, donde ellos mismos tomaran algunos conceptos que no pierden vigencia. Y también podre recostarme en cualquier momento a leer algo que sé que va a durar, que es legal, que respeta los derechos de autor y contribuyo para el reconocimiento de aquella obra literaria que alguna vez una persona soñó y pudo sacar adelante.

No somos perfectos, quizás algunas veces la situación nos puede obligar a hacer cosas de los que aun recordamos y nos arrepentimos. Pero la idea es poder ir mejorando en nuestro pensamiento, como dice un reconocido mentor de bienes raíces: «lo que te separa de la riqueza es solo un pensamiento».

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