El Hombre más Rico de Babilonia es una perla de gran valor que otorga pasos simples de practicar en concepto pero que requieren de una disciplina y paciencia enormes para mantener.

¿Cómo llenar nuestra bolsa de dinero?

Primero: Págate a ti mismo primero.

Quizás una regla tan sencilla pero difícil de entender. Como se logra esto: Disciplina. Siempre que tenemos un ingreso debemos sembrar una pequeña parte (usualmente el 10%), y este ingreso guardarlo para hacer una inversión en algo que sepamos hacer y nos dará rendimientos a mediano o largo plazo. Así se empieza a construir un imperio.

 

En el libro, el protagonista después de este consejo de gran valor, lo practica. Sin embargo invierte en algo que él no conoce y que el consejo de la persona que lo anima a invertir tampoco. Como resultado, pierde su inversión recolectada en un año.

 

Gran lección, sí inviertes en algo que no conoces en lo mas mínimo, vas a perder. Sí aceptas consejo de cómo invertir de alguna persona que no es fructífera en su arte, vas a perder. Es una ley.

 

Por ello te exhortamos a que leas, te eduques, conozcas el dinero, conozcas como funciona. Como a partir de cada centavo este tiene que trabajar para ti y multiplicarse.

 

Si piensas: es que tengo muy poco para empezar. Te equivocas. ¿Si no puedes administrar lo poco, que te hace pensar que podrás administrar mucho?

 

Comienzas ahora, administrando el inicio de tu fortuna. Administrando la siembra que haces para tu cosecha. Si no puedes pagarte en el momento el 10%, empieza con el 5%, si no puedes ese porcentaje, empieza con cualquier valor. Lo importante es cultivar el habito, y cuando adquieres el habito a base de disciplina veras que algo cambio en tu forma de ver el mundo.

Cambiando tu pensamiento, te sentirás diferente, y al tener otros sentimientos podrás hacer diferentes acciones que te harán rico.

El Hombre más Rico de Babilonia